NOW & NEWS!


cast./

Ha llegado el momento, lo notamos.

Es como cuando te gusta llevar el pelo largo, pero sabes que te sentará de narices cortártelo. Te cuesta tomar la decisión, porque te gusta tu melena. Y sabes que una vez cortada, tardará en volver a crecer. Y lo que es peor durante ese tiempo, tu pelo no está bien. En ese intermedio hasta llegas a verte ridículo. De hecho repasas fotos que tienes en casa, y todas las que valen la pena son con una buena cabellera. Todo el mundo dice que te sienta de maravilla el pelo largo, que es como más guapo estás. Que tienes suerte de tenerlo así. Pero claro, ellos no pueden comprender el enorme placer que sientes al salir de la peluquería con el pelo recién cortado. Te encanta hasta el olor del agua de colonia que usa el barbero desde hace más de treinta años. Pero sólo para ese momento, para ese día. O la sensación de frescor que notas en el cuero cabelludo cuando lo vacías bien vaciado. Incluso el hecho de volver al barrio de tus padres, donde todo comenzó, te gusta porque durante esa media hora te reencuentras con quien eras, con quien nunca has dejado de ser, por mucho que lo hayas intentado. Por mucho que ahora Manuel no ponga un cojín extra entre su silla y tus posaderas. Y ya has pasado por lo mismo muchas veces, y recuerdas que cuando la decisión ha sido vaciar un poquito, arreglar, o lo de cortar las puntas, nunca ha sido lo mismo. Que al cabo de un par de semanas vuelves a planteártelo. Porque realmente necesitas ese último lavado profesional con agua caliente y suavizante. Necesitas oír el filo de las tijeras chirriando muy cerca de tu oído derecho. Te encanta volver a escuchar el chiste de "la oreja, ¿la dejo así, o le hago algo?". Necesitas sentir la navaja rasurando tu nuca.

No sabemos si ha llegado el momento, pero así lo sentimos. Nos vamos a tomar un respiro, nos encerraremos en una peluquería por así decirlo, durante unos meses y pronto volveremos. Está bien enseñar, mostrar y exponer otrascosas, ahora nos gustaría empezar a hacer otrascosas.

El equipo de Otrascosas de Villar-Rosàs.

eng./

The time has come; we can tell.

It’s like when you enjoy wearing your hair long, and you know it’ll look awful on you when you cut it. It’s hard to make the decision, because you really like your nice long mane. And you know that once it’s been cut, it’ll take a while to grow back. And worse yet, you know your hair won’t look good throughout that time. That interval when you feel it actually gets to look ridiculous on you. In fact, you go through a number of photos you’ve got lying around at home, and all the good ones show you with nice, long hair. Everyone says long hair looks great on you, that you look your best when it’s long. That you’re lucky to have hair like that. But of course, they don’t understand the immense pleasure you get as you walk out of the hair salon with your hair recently cut. You love everything about it, even the scent of that same old body splash that the barber’s been using for over thirty years. Yet only at that moment, on that day. Or that refreshing, cool feeling you get on your scalp when you’ve really cleared it out. You even like going back to your parents’ neighbourhood, back where to it all began. You like it because in that half hour’s time, you come together again with the person you used to be, with the person you’ve never ceased to be, no matter how much you’ve tried. No matter how much that Manuel of the past no longer puts an extra cushion between his chair and your rear end. And you’ve been through it so many times, and you remember the huge difference between clearing it out a bit, giving it some shape, and trimming it; and it’s never the same thing. You remember that a couple weeks later you tend to think it over again. Because you really need that last professional cleaning with hot water and conditioner. You need to hear that “slick-slack” sound of the scissor blades very close to your right ear. And you love hearing the old ear joke, "shall I leave it as is or shall I do something to it?" You need to feel the blade of the razor running along the back of your neck.

We don’t know if the time has come, but that’s the way we feel. We’re going to take a break, lock ourselves inside of a hair salon, so to speak, for a few months, and we’ll be back soon. It’s good to show, exhibit and present other things. And now we’d like to begin to create other things.

Otrascosas de Villar-Rosàs team.