Hablemos de mí

Desde pequeño llenaba mi pupitre de historias. Luego los profesores me obligaban a borrarlas con una goma. Las palabras trazadas a lápiz eran tan efímeras como las clases donde sólo aprendí a escribir y a borrar. Y entre borra y escribe, llegué a la facultad de publicidad, donde continué llenando mesas, la mía y las de mis compañeros. Nada nuevo. El caso es que, tras mi paso por Complot, llegué a Contrapunto donde me dejaron llenar mesas enteras. Allí empecé a escribir mis primeras campañas y algún cuento.

Más tarde coloreé las mesas de Aftershare creando contenidos para televisión y, entre anuncios y guiones, me dio por escribir novelas cortas. Tras un año y medio, cogí mi estuche y escribí en las mesas de Tapsa. Allí dibujé titulares, scripts, campañas por todos lados y alguna novela que cojea en mis cuadernos. Luego, en Seisgrados, mi cabeza dio un giro de ciento ochenta. Mi vida se volvió transmedia. Ya no importaba el medio. Sólo las ideas y cómo estas fluyen de un lado para otro.

Ahora escribo en casa y en cualquier mesa donde me dejen hacerlo. Ah, por cierto me llamo Carlos, me gusta mucho la publicidad y, sobre todo, escribir.